La custodia compartida puede no ser lo más recomendable

Imagen de dos padres discutiendo delante de su hija

El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre nulidades, separaciones y divorcios, publicado en septiembre de 2018, refleja que la custodia de los hijos menores de edad fue otorgada a la madre en el 66,2% de los casos, una cifra que ha bajado notablemente en los últimos años (en 2016 se situaba en un 69,9%, y, en 2014, el porcentaje era del 73,1%).

Mientras, en el 5,5% de los procesos la custodia la obtuvo el padre (frente al 5,1% de 2016) y en el 28,3% fue compartida (en el año 2016 la cifra se situaba en un 24,7%, lejos ya del 21,2% del informe de 2014).

Luis Garrido, catedrático de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), afirma que este incremento se debe fundamentalmente al cambio de los usos sociales. «La custodia compartida se ha incrementado, y va a aumentar más, porque se está convirtiendo en la fórmula estándar del sistema de acuerdo.

Como suele argumentarse, «La custodia compartida garantiza a los menores la relación con ambos progenitores». «Los niños son esponjas y, al final, aceptan vivir en dos casas como si las dos fueran suyas. Alguna asociación de padres lucha incluso para que se mantenga lo establecido por la ley valenciana, en la que se establece que los jueces optarán preferentemente por conceder la custodia compartida incluso si no hay acuerdo entre los padres de los menores.

Sin embargo, en mi opinión, esta modalidad puede ser una correcta solución si las parejas se llevan bien, pero se hace necesario advertir de los «problemas» que presenta para los hijos cuando existe «conflicto» entre los progenitores. «

Los niños necesitan rutinas y adquieren su identidad a través de esa rutina, no a través de una educación contradictoria. Sirva de ejemplo, como hecho cierto, que una madre puede establecer a sus hijos menores unos horarios y el padre otros muy distintos (hora de comer, hora de acostarse, horarios de entrada y salida del domicilio cuando los menores alcanzan una edad comprendida entre los 14 años y los 18, etc…). 

Se hace necesario advertir de los «problemas» que presenta para los hijos cuando existe «conflicto» entre los progenitores. » .

La custodia compartida no solo obliga al niño a cambiar de casa, sino que cambian sus normas educativas y sus costumbres. La mala relación de los progenitores puede ser un auténtico germen de conflictos. Si un progenitor es más permisivo con sus hijos, o excesivamente permisivo respecto al otro progenitor, no es infrecuente contemplar como los menores incumplen de forma sistemática con el principio de autoridad que debe prevalecer necesariamente en cada uno de los padres en su labor educativa.

En EEUU, uno de los países pioneros en implantar la custodia compartida, están teniendo auge «las asociaciones de adultos que fueron compartidos cuando eran niños y que explican el daño que esto les causó».

Cierto es que hay legislación de este tipo en Francia, Bélgica, Reino Unido o Italia, pero en ninguno de esos países europeos la custodia compartida es impuesta por los jueces. Sólo se concede cuando la piden el padre y la madre de común acuerdo«, y concretamente en Francia están pensando en quitarla por los problemas que plantea».

Escrito por Ambrosio Diez Cuevas

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