Aliud pro Alio: El gato por liebre jurídico parte II

Aliud pro Alio vs vicios ocultos

Como tratábamos en la primera parte de esta serie de entradas, resulta complicado ejercitar en un mismo procedimiento la doctrina del aliud pro alio y las acciones por vicios ocultos sin caer en cierta incongruencia a la hora de defender los intereses del cliente.

Terminábamos la entrada anterior con una pregunta para hacer ver lo ilógico del planteamiento: ¿En qué quedamos, es gato o es liebre?. Es ahora, con la sentencia de instancia, donde la pregunta queda resuelta.

En dicha resolución se indica algo que ya adelantábamos en el post anterior:  ambos tipos de acción -aliud pro alio y vicios ocultos- son ciertamente compatibles, si bien radicalmente diferentes, tanto respecto a la causa de pedir como a los plazos de prescripción.

En cuanto a lo primero -prosigue la sentencia de instancia- porque dentro de las acciones edilicias, propiamente basadas en la existencia de vicios ocultos, se distinguen la acción redhibitoria de desistimiento contractual, y la indemnizatoria (“quanti minoris”) de rebaja proporcional en el precio.

Mientras, en el ámbito específico de la responsabilidad contractual de los artículos 1101 y 1124 CC, la acción es la de rescisión de la compraventa por resultar el objeto inadecuado para el fin pretendido (“aliud por alio”), o la indemnizatoria por incumplimiento de obligaciones específicas insertas en el negocio jurídico, en la que no se dirige la pretensión a obtener reparaciones provenientes de los vicios ocultos, sino las derivadas del defectuoso incumplimiento del contrato, bien sea respecto a obligaciones específicas, o por la existencia de “dolo in contrahendo” (SSTS 10-6-86 y 30-6-97); añadiendo la STS 25-11-92 que es doctrina reiterada de esta Sala la de que el incumplimiento que produce la resolución contractual exige un verdadero y propio incumplimiento de alguna obligación principal derivada del contrato, sin que puedan una y otra apoyarse en un cumplimiento defectuoso, que podrá dar lugar a otras acciones, especialmente de garantía o indemnizatorias, pero que en modo alguno son fundamento suficiente para sustentar en tal defectuosidad la acción o la excepción aludidas.

La resolución es, a renglón seguido, tajante: los artículos 1484 y 1490 CC resultan inaplicables en aquellos supuestos en que la demanda no se dirija a obtener las reparaciones provenientes de los vicios ocultos, sino las derivadas por defectuoso cumplimiento al haber sido hecha la entrega de cosa distinta o con vicios que hagan impropio el objeto de la compraventa para el fin a que se destina, cuestión distinta y compatible con la contemplada en aquellas normas legales, y sometida a distintos plazos de prescripción (SAP Cantabria, sec. 2ª, 15-1-09).

Por lo tanto, versando ambos tipos de acción sobre distinta causa de pedir, si bien pueden ejercitarse conjuntamente, sólo podrá estimarse la que sea congruente con la causa expresada.

Para determinar si es gato o es liebre, será el juez  quien deba entrar a analizar en primer lugar si la vendedora cumplió o no; y una vez determinado si incumplió, resolver si dicho incumplimiento implica en el presente caso un supuesto de “aliud pro alio”, o bien solo faculta para ejercitar alguna de las acciones edilicias.

Visto el fallo de la sentencia, que no estima ninguna de las pretensiones de la demandada, lo más congruente en este caso es sentenciar que el que mucho abarca, poco aprieta.

Escrito por Gonzalo Bolado Contreras

 

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